Monday, October 26, 2009

Herido y enterrado


No siempre encontramos la lanza adecuada que despedir

y pese a ello la arrojamos con todas nuestras fuerzas

para que dé en el blanco deseado.

En ocasiones ese mismo blanco se vuelve del revés

y resulta ser negro

y somos nosotros los que salimos heridos,

los que salimos lastimados,

los que salimos perdiendo…

El problema es que no somos conscientes de la herida

hasta llegan las cartas desde el frente

preguntando si nuestro estado de salud va mejorando.

Entonces advertimos que la herida lleva meses sangrando

y nos asustamos porque algo que no concebías está ahí,

porque esa lanza llevaba tu nombre

y pensabas que era el de otro,

porque todo se vuelve hacia la dirección equivocada

cuando menos te lo esperas,

y sobre todo porque te das cuenta

de que ya estas herido y enterrado

1 comment:

maktub said...

me encanta..como cada una de tus entradas..