Sunday, January 10, 2010

Planeta (parte I)


Y como si el despertador sonase de manera estridente, abres los ojos. Giras la cabeza y entre el desconcierto de que terminas de despertarte y la oscuridad que inunda la habitación empiezas a ser consciente de quien eres y de donde estas.

Te has despertado sin despertador. Entonces piensas en ese libro que te regaló Maruja para tu santo, no sabes porque pero te viene a la cabeza, es muy posible que ese recuerdo llegue a ti por las lecturas que tuviste hace unos días, uno sabe perfectamente que ciertos textos le influyen mucho más que otros y todo depende de quién te lo recomendó, de cómo te lo recomendó y de porque te lo recomendó.

De noche, despierto y sin sueño y pensando en el libro; si quería disipar cualquier duda, sólo tenía que encender la luz. Así lo hice, lo busqué con mis ojos, y allí estaba, justa donde pensaba que estaría. Es curioso como recordamos o imaginamos donde están las cosas y justo están en ese mismo sitio. La memoria eidética, o fotográfica, es la capacidad de recordar cosas oídas y vistas con un nivel de detalle casi perfecto. Se trata de un tipo de memoria de carácter casi sensorial, cuyo tiempo de permanencia ronda los 20 milisegundos. Precede a la memoria a corto plazo. 20 milisegundos, no deja de ser sorprendente…

Lo tengo entre mis manos. Recuerdo la primera vez lo abrí para leerlo, era en verano, más concretamente el mes de julio o agosto. Regalar un libro es regalar una parte de ti, parte de tus deseos o de tus gustos, que compras y entregas con sumo cariño a su destinatario.

Mi duda seguía rondando, ya lo tenía entre mis dedos, el momento era sumamente distinto, sé como empezaba y también tenía claro como terminaba (Recuerdo como comentábamos juntos lo poco que nos había gustado ese final). Así que abrí la portada de tapas duras, busqué en la primera página, busqué en la segunda, en la tercera, nada. No estaba dedicado…

Quería ver su letra, creo que nunca fui consciente de cómo era su letra, esa persona que conozco y a la vez no conozco; que la habré visto unas ¿cien veces?, puede que sean más o puede que menos, pero si tengo claro que era una buena persona; alguna vez la he echado de menos; con los años el contacto se fue incrementando, alguna vez nos reíamos, nos abrazábamos, creo que llegamos a estar a gusto.

Es frecuente los pensamientos de personas que no tenemos cerca y a la vez sentimos muy cerca; yo conozco varios casos; incluso de personas que no están conmigo voluntariamente, que se han alejado y en cambio siento que siguen ahí, hay veces que nos cuesta alejarnos de los recuerdos y esos recuerdos no siempre traen paz y calma, sino que nos ponen nerviosos, y nos hacen actuar de manera diferente; cuando uno pasa por momentos delicados tiende a no pensar, a actuar sin más, si no hace daño a nadie mejor.

se dedica a salir con los amigos, beber un rato (en ocasiones más de la cuenta), conocer gente y sólo esperas que tus amigos de siempre, los que están ahí año tras año te escuden como Sancho Panza a Don Quijote, no quieres una lealtad ciega, quieres una lealtad basada en actos, hechos, experiencias vividas; quieres una lealtad sincera. Quieres una amistad que se alegre de tus éxitos y le jodan tus fracasos, no quieres un amigo que le joda que te vaya bien en la vida y sobre todo no quieres gente que te envidie por lo que eres o dejes de ser. Quieres un amigo que sea tu hombro, tu confidente, tu confesor, tu bastón, tus alas, tal vez el problema sea que nos apoyamos demasiado o sobrevaloramos mucho la amistad. ¿Esta sobrevalorada? Yo quiero creer que no.

Siempre habrá momentos para actuar sin pensar y pensar actuando, siempre cruzaremos la línea prohibida, no todos nuestros actos serán del agrado del pequeño círculo que nos rodean, e incluso nos sentiremos poco cómodos con nuestras decisiones; pero hay que seguir, hay que continuar, aunque nos dejemos llevar…

Cada uno tiene el amigo que se merece, aunque en ocasiones nos traicionen, ¿y la traición? La traición es un quebrando de fidelidad o lealtad, pero esa fidelidad o lealtad es algo que nos tenemos que ganar, algo por lo que hay que luchar, no podemos dar y esperar, así no funciona el mundo.

¿Pero qué sabré yo del mundo? Sólo sé que tengo unos poco años, que he fallado a muchos (y mas que fallaré), que he alegrado algunos momentos en la vida de otros y que no voy al día conmigo mismo, que estoy en deuda con mi otro yo, que busco un descanso que pocas veces encuentro.

Esta es una pequeña parte de mi mundo, este es mi planeta.

9 comments:

maktub said...

vaya pasada de entrada..larga y buena, muy chula!
comentaría cada una de las frases que dices.
además hay muchas de ellas q son como para estar hablando un buen rato..
me ha molado asi que espero la segunda parte, un beso

Soma said...

No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.

Plutarco

respeta la puta ortografía, te faltan acentos!!!(es una crítica constructiva)

salud!

Kraichek said...

si nos ponemos finos, también te falta un signo de exclamación!

Versoma said...

jajajaj
dónde?
no puede ser!

Versoma said...

(¡)pues a ti también!

Al nivel del suelo said...

Haces pensar ,eh?
Un beso

Aniña said...

A mi me ha encantado.

José Luis Andreu said...

Vaya, sí...Lo leí hace unos días y hoy, por fin, puedo releerlo. Me ha gustado mucho porque es tremendamente sincero: realmente es un trozo de nuestro planeta. SI quieres, puedo plantearme yo hacer una segunda parte basándome en tu primera parte. Es mi propuesta. Y tenías razón: Han sido diferentes. Abrazos, fins pronte!

zeta said...

zielo???
a mi tambien me ha encantado =D
auque prefiero una de tus poesias =D